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¿Que es una Papacría?


Especie de trufa de forma redondeada, de hasta cinco centímetros de diámetro, negruzca por fuera y blanquecina o parda rojiza por dentro, y de muy buen olor. Se cría bajo tierra, y guisada es muy sabrosa .

En años regular y abundantemente lluviosos, cuando la tierra está húmeda y el campo verde, un curioso hongo se reproduce entre las raíces de una planta autóctona de las islas canarias orientales. Se le llama comúnmente: papacría, por su parecido con el tubérculo. La ‘rama’  o madre de papa cría, es una planta que es muy dura y resistente al calor y la sequía. Pequeñita, de flores amarillas y unas raíces descomunales para sus medidas. Cuando hay un cruce de raíces y un contacto entre ellas, la humedad produce el milagro.¿Que es una Papacría? (Terfezia claveryi)






De color pardo claro, con mucha tierra adherida a su fina piel y la carne de color asalmonado. Ésa es la papacría. Hay que tener cuidado para no confundirla con la papa ratón. Ésta no es comestible. Más pequeña y blanda, crece en la misma zona, es también un hongo y se produce por el mismo fundamento y se descubre porque, igualmente, produce un regaño. Sin embargo, la papa ratón tiene la piel negra o pardo oscuro, así como pelusilla (similar al tallo de las amapolas). Y su carne es blanca.



La “papacría”, está amenazada por su excesiva recolección, podría cultivarse en huertos. La trufa del desierto, en Canarias conocida como papacría (Lanzarote), criada(Fuerteventura) o nacida (La Palma).

La recolección de la papacría (o criada) se ha hecho tradicionalmente en las islas de Lanzarote y Fuerteventura de modo limitado, sobre todo por pastores que eran quienes caminaban y conocían el territorio y sus plantas. En unas islas como las de Canarias donde históricamente la población no comía setas ni en épocas de hambre y la afición a la micología es de apenas unas pocas décadas, las trufas del desierto (Terfezia pinoyii) han sido el único hongo consumido sin temor, por su gran parecido visual con las papas. Pero desde hace unos años se ha desatado toda una “fiebre” recolectora y cientos de personas se echan a caminar por montes y laderas en busca de papacrías, en muchos casos empleando herramientas inadecuadas (como palas o sachos), arrasando con todo lo que encuentran: es decir, acabando con la cosecha del año pero, también, dañando las condiciones del suelo que permiten al hongo volver a nacer al siguiente invierno. Por ello debemos volver a tapar el agujero de donde extrajimos la papacría y respetar el entorno en donde se encuentran. 


            Información extraida de:       www.islaflipica.blogstop.com    www.cabildodelanzarote.com